¿Por qué Android no va tan fluido como otros sistemas operativos?

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Admistámoslo, aunque Android es un sistema operativo excepcional (y el más extendido en todo el planeta) tiene algunos puntos débiles que resultan en algunos casos bastante difíciles de entender. Uno de los aspectos que más me ha llamado siempre la atención es el por qué este sistema necesita de un hardware realmente potente para desenvolverse con cierta soltura mientras que algunos de sus competidores como iOS o Windows Phone funcionan con una rapidez y fluidez envidiables en dispositivos mucho más modestos.

Tal vez estés mirando en este momento a tu teléfono de gama alta y pensando que funciona de maravilla. Claro, pero los teléfonos de gama media y baja al tener un hardware más limitado hacen que la experiencia con el sistema se vea perjudicada. El caso más terrible probablemente fue el de las primeras tablets que aparecieron con Android Honeycomb hace unos años, donde la interfaz de usuario se movía de una forma tan lenta y a saltos que la experiencia de usuario era absolutamente insufrible. Y ahí teníamos mientras tanto al iPad de la época que con un procesador muchas veces más lento y la mitad de memoria RAM pero que funcionaba con una soltura que ya habrían querido para sus dispositivos los usuarios más fieles del robotijo verde de Google.

Imagen de un trozo de mantequilla
Google intentó con su Project Butter que el funcionamiento de Android fuese tan suave como untar mantequilla sobre una tostada recién hecha. ¿Crees que lo consiguió?

Entonces, ¿a qué se debe todo esto? ¿Por qué parece cumplirse en tantas ocasiones que Android sea más pesado que otros sistemas, y que se mueva con menor fluidez y suavidad? Bueno, Andrew Munn, un ingeniero de Google ya nos ofreció la respuesta hace unos años. La causa parece ser debida al hecho de que Android es un sistema multitarea real al nivel de los sistemas de escritorio. Es decir, existen distintos hilos de procesamiento que se ejecutan al mismo tiempo en todo momento y normalmente con la misma prioridad. Así que uno de estos hilos sería el encargado de dibujar la interfaz de usuario y atender a las interacciones del usuario con la pantalla, con lo cual si el teléfono tiene que hacer esta tarea a la vez que muchas otras pues es lógico y natural que la velocidad de respuesta no sea la mejor. En otros sistemas operativos el hilo de ejecución que responde a la interacción del usuario y dibuja la interfaz tiene una mayor prioridad que el resto, con lo cual la sensación que se da al usuario es la de que el sistema funciona mucho más deprisa (aunque no tiene por qué ser cierto pero desde luego la percepción de suavidad de iOS frente a Android es bastante evidente).

Así que en realidad parece tratarse de un problema fundamental debido a la propia concepción del sistema Android. Al menos la explicación nos da a entender que si esto ocurre es porque Android es un sistema operativo con multitarea real, lo cual es una de sus grandes ventajas y uno de los puntos que lo convierten en una pieza de software excelente y de gran utilidad. Hace unos años Google se percató del problema y aprovechó el lanzamiento de Android ICS para lanzar su curioso Project Butter (o Proyecto Mantequilla), mediante el cual pretendían mejorar en la medida de lo posible este pequeño punto negro de su sistema operativo para conseguir que la interfaz se dibujase en todo momento a 60 fotogramas por segundo. O dicho de otra forma, tan suave como resultaría untar la mantequilla en una tostada recién hecha. Lo que está claro es que desde la versión 4.0 en adelante la fluidez de Android se vio infinitamente mejorada así que algo bueno debieron hacer en aquel entonces. En sucesivas actualizaciones, especialmente con Android Lollipop el foco de atención de Google ha estado centrado en reducir los requerimientos de hardware del sistema aún más, con lo cual esta mejora de la velocidad es más que evidente.

Hoy día aún es apreciable en muchos teléfonos que Android sigue funcionando algo menos fluido que los sistemas de Apple y Microsoft. Sin embargo para la mayor parte de los usuarios este problema pasará prácticamente desapercibido. El constante aumento de la potencia del hardware incluso en dispositivos de gama media y baja conseguirá a la larga que el asunto de la fluidez acabe convirtiéndose por fin en un problema del pasado.

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